Luis Barreda Morán

Después De Todos Los Inviernos

Después De Todos Los Inviernos 

Te amaré cuando los años
hayan dejado sus pequeñas ruinas
sobre tu rostro,
cuando el espejo ya no devuelva
aquella mujer que una tarde
aprendí a mirar sin decir palabra.

Te amaré cuando el tiempo
haya borrado nuestras huellas
de las calles que alguna vez caminamos,
cuando las fotografías amarilleen
y nuestras voces sean apenas
un murmullo perdido en la memoria.

No necesitaré que me recuerdes
para seguir guardándote en mí.
Hay amores que no piden memoria:
les basta haber tocado una vez el alma
para quedarse allí,
como una raíz escondida bajo la tierra.

Te amaré en tus días de lluvia
y también bajo el sol de las mañanas;
cuando la alegría llene tus manos
y cuando la tristeza se siente a tu lado
sin pedir permiso.

Si la vida te concede nuevos caminos,
déjala caminar contigo.
Si encuentras otros brazos
donde descansar tu cansancio,
no habrá reproches en mi corazón:
el amor verdadero no encierra,
no reclama, no levanta muros.

Y cuando llegue esa hora
en que la juventud sea solamente
una palabra pronunciada con nostalgia,
cuando tus cabellos guarden
la lenta blancura de los inviernos,
yo seguiré viendo en tus ojos
aquella primera luz
que alguna vez hizo temblar los míos.

Porque no te amo solamente
por la mujer que fuiste,
ni por la que eres ahora,
ni siquiera por la que llegará a ser tu cuerpo
cuando los años terminen de escribirte.

Te amo por todo lo que has sido,
por todo lo que todavía eres,
por todo aquello que el tiempo
no podrá arrancarte.

Y si algún día
mi nombre se pierde de tus labios,
si mi recuerdo se vuelve tenue
como una estrella al amanecer,
no importa.

Yo habré cumplido mi destino:

haberte amado
más allá de la memoria,
más allá de los años,
más allá de nosotros mismos.

—Luis Barreda/LAB
Tujunga, California, EUA 
Octubre, 2020.
Género: poesía lírica 
Forma: verso libre.