Madeleine Moondragon

𝕽𝖊𝖋𝖚𝖌𝖎𝖔𝖘

En la calma, en la quietud luminosa del alba, descansa en las comisuras de mi rostro la dicha que percibes al contemplar mis ojos y que me inunda al sentirte cerca.

En esos hoyuelos él encuentra su refugio, un puerto cálido donde anclar la mirada, donde el mundo se vuelve sencillo y eterno y la vida se siente por fin abrazada.

¡Qué poderosa puede ser una sonrisa de sensaciones inefables!