Llévate mis poemas desgastados
el puñado de estrellas,
mi querida ilusión, mis horas bellas,
los besos, los reales, los pensados,
déjame los sueños ä un costado,
la casaca del Barsa,
llévate la sonrisa de tu farsa,
y tu gato prolijo y cepillado.
Llévate, si es posible, los recuerdos
de momentos risueños,
tu silueta, tus pasitos pequeños,
nuestra armónica paz, los desacuerdos.
Déjame los reflejos de la luna,
el hueco en tu almohada
y la noche amarga ÿ desvelada
de mortadela, birra y aceituna.
Y claro, llévate también las llaves
por si algo se te olvida,
ves como son las vueltas de la vida
y lo que no se ha dicho y bien lo sabes.
Derechos reservados por Ruben Maldonado.