Hay verdades que pesan al decirse, pero pesan aún más si las callamos. Me encantas, y me gusta reencontrarme en las horas bonitas que pasamos.
Pero dentro de mí nada está en calma: siento que entre los dos esto no fluye, no por algo que hagas o no admitas, sino por esta paz que se me huye.
Me invade una sospecha que no me deja ver, siento que ocultas algo, aunque lo niegues; la inseguridad me gana y me comparo con otras, y temo a los fantasmas que me entregues.
Jamás te pediría que te alejes de la gente que quieres ni de tus amistades, pero prefiero dar un paso al lado que seguir carcomiéndome con dudas e irrealidades.
No quiero construir sobre el recelo, ni darte un corazón que vive en sombra. Y si esto te preocupa, deshaz el nudo: tu luz es clara y quien te ve, te nombra.
Sobrarán en tu camino las miradas, chicas que sientan esto y mucho más, que te quieran bonito y te valoren por todo el buen amor que siempre das.
Gracias por los momentos compartidos,te guardo un buen recuerdo sin rencor; hoy elijo alejarme y buscar mi calma, deseándote, de corazón, lo mejor.