Que las flores amantes llaman,
y estallan en su lenta campana.
En esta roja dicción y compañía
cada entrega es un círculo virtuoso
que deforma el círculo del día
para hacerlo armonioso;
en su lenta campana.
Escucha las palabras del gemido
y envuelve con un beso tu ternura
haz de mi dolor un leve suspiro
y desnuda mi cuerpo a la premura;
en su lenta campana.
¡Que las flores amantes llaman!
Tu me entregas la fruta en trozo
y me dibujas con heridas la espalda
y me muerdes con tal gozo
hasta arañarme con totalidad mi alma
en su lenta campana...
¡Que la flores amantes llaman!