Hay uno, solo un castigo por demás doloroso
que abrieras la puerta donde me hallo cautivo
y es que libertad sin ti yo no concibo
por eso entregado estoy como reo culposo.
me ha visitado como abogado, la cordura
y la libertad señala atestiguar en mi defensa
pero el corazón, más fuerte que la conciencia
impone su amparo a la locura.
Se que el edén no está aquí entre rejas
pero en el mundo allá afuera, sin tus besos
será un consuelo inexistente los miles resos
por tanto, tocare el infierno ¡si me dejas!
Cualquier dictamen de ser de ti, libre
caerá en la carpeta de los rechazos
soy yo mismo, quien su sentencia escribe
condenándose eternamente, a tus brazos.