marta CARMEEN

EL ABURRIMIENTO DE DIOS

                 Dios estaba aburrido. El mundo ya estaba creado: los mares cantaban, las montañas dormían bajo sus coronas de nieve y los bosques susurraban historias al viento. Todo era hermoso, pero demasiado predecible.

—Hace falta algo —dijo, apoyando la barbilla sobre una nube.

Entonces decidió prepararlo.

Echó dentro de una caldera una pizca de amaneceres dorados, tres gotas de tormenta, un puñado de risas y una sombra diminuta, para que existieran los secretos. Después añadió sueños, curiosidad y una chispa de locura.

De ella nacieron los dragones con escamas de luna y aliento de fuego. Luego surgieron los duendes, las hadas, los gigantes y las sirenas, cada cual con una misión diferente.

Pero aún faltaba algo, pensó

 Así fue que dotó a los humanos de fragilidad, fuerza, esperanza y la capacidad de imaginar mundos nuevos. Uno de ellos miró al cielo y preguntó:

—¿Y ahora qué hacemos?

Dios sonrió.

—Eso, queridos míos, es precisamente lo divertido.

                                                                                              Marta Carmen