Sueltas tu beso al viento,
agitas tu silueta entre el verano.
Mujer de harina
y madera,
tu cuerpo es como una caja de música.
Garza bailarina,
tierna gota de rocío,
háblame con tu voz de bosque;
por tus veredas se llega al amor.
Larga y vasta,
mis manos no te merecen.
Calla mi poesía ante tu divinidad.
¡Oh, ninfa! Déjame tender a tus pies el cielo.