…
Y se vino la factura
reclamando los decretos.
La moral no tiene nombre
ni apellido ni aparejos,
cuando priman intereses
al igual que los deseos.
De la plática pasada
que se narra en otros versos
conminaron al fulano
diputado, (don Ernesto),
a que hiciera bien la plana
requerida en el Congreso.
¡Y así pasa cuando el alma,
va vendida al mismo espectro!
La mañana de un verano
a su casa llegó Anselmo
con su traje refinado
y el padrino de don Neto.
Y empezaron la tertulia
con un tono zalamero:
—Hoy venimos de visita,
tú ya sabes cómo pienso,
llevas ya tus dos, tres años,
dentro de este Parlamento.
Solo activas los botones
que presionas con tus dedos
¡Y lo has hecho siempre bien
y por eso, celebremos!
Pero vienen decisiones
que explicarte, apetezco.
Me acompaña don Cipriano
(el padrino de tus sueños).
—Oye Ernesto—, dijo Anselmo,
en un tono con sosiego.
—Yo confío en tu postura
y que entiendes el contexto.
—Tu trabajo es siempre el mismo
tú ya sabes, nada es nuevo,
don Cipriano me asegura
que tú cumples el acuerdo.
Dijo Ernesto, muy sonriente:
—¡Yo muy firme me mantengo!
Solo pido nunca falten
en mi caso, muchos réditos.
Se anticipa don Cipriano
y le dice: —¡Por supuesto…
Ser leal es tu primicia
lo demás, es lo de menos...!
Y aprobaron muchas cosas
muy nocivas para el pueblo.
Ya la Hacienda del Estado
no soporta los adeudos
y el Congreso sigue dando
vistos buenos a más préstamos.
Va la deuda exorbitante
con celeridad, creciendo.
Y los precios por las nubes
de preciados alimentos;
los despidos hoy son moda,
aunque aumente el desempleo;
y quien grite o los señale
sin tapujos, zampan preso.
Retroceso es lo que miro
del Estado de Derecho.
Pero todo se termina,
siempre todo va a su tiempo:
tiempo para vacas gordas
cuando abunda más el heno;
tiempo para vacas flacas,
si el verano siempre es seco.
Y después de los aplausos
a la jerga del gobierno
ya vendrán otros hervores
cuando el pueblo esté despierto.
Pero aquí esto no termina.
Yo le pido (sin transgredo),
continuar con la lectura
del romance en estos versos...
Ya en las nuevas elecciones
el fulano no fue electo
su curul ya fue ocupado
y eso mismo ahora observo.
Don Ernesto hoy ha llorado
y ha perdido privilegios
y sus sueños se han truncado
si ha perdido su buen sueldo.
Como todo, todo cambia,
llega todo más revuelto
si el poder no lo cobija
y el pasado es más grotesco
pues lo azuza y lo persigue
sin descanso y sin consuelo.
Hoy el pueblo no lo quiere,
quieren más quizás un perro
del que abunda en los caminos
aunque ladre igual como ellos.
¡Y se vino la noticia!
En la lista ahora encuentro
al Anselmo y Cipriano,
doña Laura y un tal Pedro,
don Augusto y niña Gloria
junto con el mismo Ernesto
acusados (según nota)
de burdo enriquecimiento.
La Madre del susodicho
al verlo ya prisionero
con lágrimas en sus ojos
dijo: —En vano fue el consejo.
Y cayeron esas lágrimas
sobre el árbol ya muy seco;
las raíces, marchitadas,
ni con ellas florecieron.
Y aquel hijo acongojado,
con grilletes ya bien puestos
solo dijo: —Madre mía,
olvidé a mi Tata Eugenio.
Y en aquella molotera,
cuando fueron a traerlo
Ruperto, el vecino, dijo:
—¡Qué se pudra ese adefesio!
Y así termina esta historia.
Los bienes que tuvo Neto
después, con justa condena,
se esfumaron sin reniegos.
Y hoy sus bienes, el Estado,
los reclama como dueño.
Pero hay algo que sorprende
y es que nunca entienda el pueblo
que el político abusivo
sigue dándole más sebo:
«La mentira es un sedante
que adormece en el silencio...
Y así vive adormecido,
si lo dopan con los miedos».
Cambiar eso no es tan fácil
porque son grandes los retos...
Si esto usted lo imaginaba
ya este cuento no es tan cuento,
reza el dicho que es bien dicho:
«Todo cae por su peso».
Este cuento que he contado
ya no tiene nada nuevo
si la historia lo registra
como trapo chuco y viejo.
«La alegría dura poco,
la factura dobla el precio...»
Para quienes no han leído el Episodio I, II y III, les dejo los enlaces:
Episodio I = https://www.poemas-del-alma.com/blog/mostrar-poema-842407
Episodio II = https://www.poemas-del-alma.com/blog/mostrar-poema-843341
Episodio III= https://www.poemas-del-alma.com/blog/mostrar-poema-844328