Duerme en la caracola un fugaz rumor de mar,
que sube por mis venas con música divina,
ahí un pez de luna aprende tu nombre al soñar,
mientras la noche hilvana su púrpura cortina.
Tu beso deja nácares flotando sobre agua.
Y el descalzo tiempo, la piel desnuda en arena.
Mi corazón insomne, bebe tu antigua fragua,
y un faro se arrodilla detrás de la marea.
Hay lunas que navegan con sus escamas de oro.
por cielos submarinos de líquida memoria;
Yo guardo entre mis labios tu secreto tesoro
como quien un astro guarda en la urna de la historia.
Si alguna vez me pierdes, busca en el oleaje.
donde el coral escribe su secreto en la espuma;
allí mi amor navega sin brújula ni anclaje,
vestido de penumbra, de sal, de niebla y bruma.
Y cuando el mar se duerma bajo un cielo infinito,
y la última estrella lentamente se haga bruma,
oirás dentro del nácar un rumor inaudito:
tu nombre entre mis labios, palpitando en la espuma.
JUSTO ALDÚ © derechos reservados 2026