Lucía Gómez

ERA UN SUEÑO...

En otrora,

la vida era un sueño

que te esperaba fuera.

No vivías en su casa,

no cuidabas sus jardines,

no leías sus poemas,

no jugabas con su perro

ni tomabas café con ella.

Y tenías dos puertas

que iban directo

al cuarto.

L.G.