Hay cosas que quisiera decirte,
pero cuando intento hablar,
las palabras se me quedan atoradas
en algún lugar entre el miedo
y las ganas de no perderte.
No sé cómo explicarte
que algunas cosas me duelen,
sin que parezca que quiero reclamarte.
No sé cómo decirte
que hay actitudes que me cambian el ánimo
Y entonces callo.
Callo porque te quiero,
porque no quiero discutir,
porque tengo miedo de que mis sentimientos
te parezcan demasiado.