Bolivar Loncaric Pedro

DE CHIMBOTE A NUEVA YORK

Dejaste las olas de tu viejo puerto,
el sol de Chimbote y el suelo natal,
buscando horizontes en rumbos abiertos,
con fe en el futuro y un gran ideal.
 
Hoy estás en Nueva York, la urbe vibrante,
ciudad imponente, de ritmo constante,
donde abres camino con fuerza y valor,
luchando en el norte con gran pundonor.
 
Jamás se disipa la vieja nostalgia
del campo y la arena que nos vio jugar,
esos campeonatos de fulbito eterno
del Hospital Eleazar Guzmán Barrón recordar.
 
Paciente, empatico, altruista y compasivo,
deportista de alma, de noble labor,
esas condiciones sellaron la unión
de amigos y socios de un mismo sudor.
 
Allí donde juntos tendimos la mano
a los indigentes en su gran dolor,
buscando aliviar su pena y sufrires
con noble entrega, empatía y amor.
 
Y aquel ocho de diciembre grabado,
del año dos mil veintitrés al pasar,
volvimos a vernos, alzamos las copas,
por la vida y los sueños que quedan por dar.
 
Me viste, me abrazaste y un vino abriste
diciéndome: \"¡Bienvenido amigo a Nueva York!
Compaginemos de inmediato un recorrido
y saldremos en mi auto de una vez con valor\".
 
Beto Solano, la distancia no borra
los lazos sagrados de la gran amistad,
el viento del norte hasta ti hoy susurra:
¡Feliz cumpleaños con prosperidad!
 
Buscas siempre dar lo mejor de ti,
Entregando un apoyo que no tiene precio,
Tu presencia es un faro en el camino,
Orgullo es tenerte como un gran amigo
 
Pedro Antonio Bolivar Loncarich