Somos lo que somos,
ni más ni menos,
ni mejor ni peor.
Y por mucho que insistan,
seguimos así.
Remeros de vida,
contra viento y corriente,
amamos lo que hacemos:
lo nuestro es seguir.
Somos lo que somos,
sin nada que fingir,
y aunque el camino pese,
elegimos seguir.
Enfrentando, aceptando,
sumando al construir.
Somos lo que somos:
lo que el tiempo nos dio, lo que fue arrebatando,
sin dejarnos sucumbir.
Supervivientes, lúcidos, conscientes,
de ser un milagro aquí.
Somos lo que somos:
suma exacta de las grietas,
motas del abismo...
Migas del universo.
Y esto es así.