Al ver que el rico ante su bien se altera,
y el pobre esclavo vive en el olvido,
el mundo sufre en un dolor perdido
donde el poder y la ambición impera.
El joven lucha en su mejor edad,
la madre guía con amor y honor,
y el sabio, lejos del común error,
busca en el cielo la alta integridad.
No hay que abrazar la queja o el lamento
ni andar caminos donde corre el daño,
pues la maldad no calma el sufrimiento.
Guarda el prudente el grano en la sequía;
no seamos parte de este triste engaño,
¡viva el amor con alma pura y guía!