Había una vez una tortuga llamada Sofía, famosa entre sus amigas por su serenidad.
Un día, todos los animales recibieron la invitación para una gran carrera. El premio sería un plato de frutas riquísimas, pero la carrera sería en un terreno iregular ademas de largo.
La liebre pensó para sus adentros \"que me dura la verdura cuando la carrera es dura\", ¡y salió disparada! Pero Sofía observó el camino con la calma que la carecterizaba y pensó: \"Si avanzo de prisa me canso, si no avanzo, sigo en el mismo lugar. ¿Qué es lo más sabio hacer? Decidió ir despacio, cuidando cada paso, parándose a descansar cuando el sol apretaba, y bebiendo con calma para no deshidratarse.
¿Y la liebre? Nunca llego a la meta, en su loca carrera se había desviado tanto del camino que fue a terminar a unos campos muy lejos de la meta establecida. Sofía, no ganó la carrera, pues hubo otros mas veloces que ella, pero llegó entera, sin heridas, con paz, comiendo una deliciosa tuna que había encontrado en el camino. Sofía, entendió algo simple pero profundo: A veces la victoria mas sabia no es llegar primero, sino llegar completo, en paz y con fuerzas para cuidar lo que realmente importa.
Autor: Bernardo Arzate