plume fragile

Poeta

Pensé que podría esconder lo que siento,

guardar este amor en algún rincón de mi pecho,
hacer como si no doliera,
como si tu recuerdo no supiera encontrarme.

Pero aquí estoy,
mirando una y otra vez
los pocos videos que conservo de ti,
como quien visita un lugar
al que ya no sabe si puede volver.

Y regreso a nuestros recuerdos,
a aquellas veces en que tomaste mi mano,
a las veces en que mis ojos encontraron los tuyos
y, por un instante,
olvidé cómo se sentía estar en esta realidad.

Tus ojos…
tan hermosos,
tan peligrosamente hermosos,
que cuando los miro
todo el amor que intento esconder
se me desborda por las manos.

Qué frágil pluma soy
frente a ti,
qué inútil es intentar escribir
que no te quiero,
cuando cada palabra termina
pronunciando tu nombre.

Porque cuando te veo
me voy a otra realidad,
una donde no existen los límites,
ni las dudas,
ni ese absurdo miedo
de querer demasiado.

Eres tan hermosa
que me haces perderme.

Y entonces vuelvo a visitarte
en mis recuerdos:
a tu voz,
a tu aroma,
a la memoria tibia de tus abrazos,
a todo aquello que mi corazón
se niega a dejar marchar.

Pero te mentí.

No puedo.

No puedo controlar lo que siento por ti.
No puedo fingir que no me tiemblan las ganas
de acercarme a tus labios
cada vez que te veo.

Y no sé cuánto tiempo más
podré seguir guardándome este deseo,
este incendio silencioso
que llevo dentro
cada vez que estás cerca.

Poeta,
me tienes tan enamorada
que a veces creo que voy a volverme loca.

Me vuelves loca
con tu poesía,
con esa manera tuya de hacer que las palabras
parezcan tener alma,
con tu voz,
con tu cabello largo y amarrado,
con cada pequeño detalle de ti
que mi memoria decidió guardar.

Pero dime, poeta…

¿por qué?

¿Por qué no pude conocerte antes?
¿Por qué tuviste que aparecer
cuando quererte
no podía ser tan sencillo?

Muero por besarte.
Muero por abrazarte.
Muero por decirte
todo aquello que mis labios callan
cada vez que estás frente a mí.

Pero tengo que aceptar
que no puedo.

quererte con todo mi corazón
y, aun así,
tener que aprender
a no tocarte.