Sentado en este bar busco tus ojos,
queriendo mirarme en tu mirada,
ese rayo de sol que arrumba la caricia,
pienso en tu boca de pan que me alimenta,
en el beso profundo en el que navega mi alma,
tu ausencia es la entrelinea de la vida,
un fantasma dibujado en la penumbra,
yo bebo tu presencia de café en la madrugada,
estas tan dentro mío aun cuando me faltas,
mi mañana solo ha de llevar tu nombre,
en un baño de sol me persigue y yo lo abrazo,
lo convierto en temblor sobre mis dedos,
para darle en mis brazos un arrullo silvestre