Desde que tú te fuiste,
perdí la fe en mí mismo.
Me olvidé de tantas cosas
que sé que tú hubieras querido.
Ahora me quedo aquí, pensando
qué fue lo que hice mal,
si fue culpa de los dos
o fui yo quien no te supo amar.
Hay noches en que te extraño
más de lo que puedo confesar,
y te espero despierto,
como si fueras a regresar.
A veces miro tus fotos
para encontrarte por un instante,
aunque después me arrepienta,
porque duele recordarte.
Y no sé cuándo llegará el día
en que deje de buscarte
en cada calle, en cada esquina,
en cada lugar donde solía besarte.
Porque tanto te he esperado
que me olvidé de seguir,
y ahora tengo que aprender
a estar aquí sin ti.
No te voy a mentir:
todavía me duele el alma
y me cuesta respirar,
pero voy a aprender a vivir conmigo,
voy a tener el valor de dejarte marchar.