La princesa estaba triste,
la estuve viendo llorar,
y la quise consolar:
mas, atento hombre la asiste;
no sé cuánto le dijiste
no me dejo de mirar:
no lo quisiera aceptar,
a su confianza cediste;
hoy suspiro en lontananza
en silencio y soledad:
no te quiero lastimar;
si he perdido tu confianza,
esconderé mi verdad:
aunque siempre te he de amar...