Hay una voz que nace en la penumbra
un trazo fiel que busca la mirada,
la leve luz que en el papel deslumbra
cuando la noche queda acompasada.
No exige el verso el eco de la plaza
ni el rumor desbordado de la vía;
le basta saber que alguien lo abraza
en la limpia y discreta cercanía.
A ti, lector, que en el rincón discreto
detienes un instante la marcha del camino,
te dejo en cada línea este secreto:
gracias por habitar mi verso y mi destino.
GraciasPorAcompañarme...
©Violeta