No mereces mis silencios fríos,
pero te confieso que me he perdido.
Porque éramos el dúo que yo amaba
y ahora mírame siendo esta persona sin alma.
No sé cómo cambiar,
me esfuerzo por hacerlo,
pero hay algo dentro y me freno.
Eres un gran hombre,
y un mejor padre.
Ahora voltea a estas letras ahogadas
que piden tu ayuda y se disculpan,
cuando se posa el alba.