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CARTA N. 2 POR EL PERDÓN DE MI ALMA

 En el reclinatorio de la iglesia donde declaro mi historia de penitente a la imagen desgarrada, al hombre martirizado en la cruz en la que creo, confieso las flaquezas cometidas y rezo por mi salvación eterna, creyendo en el sacramento de la penitencia humana. A mi alrededor, sentados o de rodillas otros creyentes confiesan, piden o rezan a la misma imagen por circunstancia distintas de sus días, de sus penas, de sus pecados y sus prisas.

 El silencio es el barullo del arrepentimiento, el grito indubitado de la conciencia. En el bufete donde describo con versos mis penas,  las penas de mis amores, mis amores que son penas, el retrato imaginario de un amor imaginario, es mi confesor ficticio.

Derroche de mi pensamiento son, a veces, los recursos que me invento para esconder las mentiras y el engaño, que en el pasado he vivido.

Tú has sido, amor, tú serás, amor, sólo un pensamiento extraño.

 

 

 

JOSE ANTONIO GARCIA CALVO

Tarazona 19 de noviembre de 2019

Publicado en POEMAS DEL ALMA 21/04/2026

Texto corregido en Tarazona a

02 de octubre de 2026