Después de nueve años... ¡Nueve años!
Inesperadamente te vuelvo a ver: brillante, como la primera vez.
«¡Qué genial! Quisiera ser como ella algún día, cuando sea adolescente», pensaba cuando era más niña que tú.
Siempre con una sonrisa en su rostro, aun cuando las circunstancias le quitaban la paciencia y la paz... hallaba manera de sonreír.
Y hoy ví tu sonrisa. Mas no me animé a digirirme a ti.
Y vino a mi memoria...
El día que en medio de la multitud, te acercaste a mí, alegre para abrazarme y decirme «amiga».
–¿Quién era ella, hija?
–Mi amiga...