Es como un reflejo,
la humedad en mi entrepierna.
Acuosa necesidad
que me alborota y embelesa.
Es un enjambre de sensaciones,
un tumulto al pie de la hoguera.
Estos pensamientos atropellaron
la paz que me habitaba
antes de conocer tu belleza.
Ya no puedo concebir
vivir lejos de tu exquisito sigilo.
El poema, ahora hechizo,
de tus cabellos malditos.
Ahora reposo en la añoranza
de tu cuerpo sobre el mío.
Y lo peor es que recuerdo todo esto
cuando debo concentrarme en lo mío,
aunque tú estés lejos
de ser únicamente mío.