Tus ojos llegaron primero,
después llegaron tus palabras.
Y entre letras y madrugadas
mi corazón aprendió tu nombre.
La pantalla no tiene manos,
pero puede acercar dos almas.
Y aunque la distancia nos separe,
mi mirada siempre te encuentra.
Porque detrás de la pantalla
estás tú,
y eso me basta
para querer quedarme.
— LMML