LA POESIA Y LA QUIMICA
Como si la letra fuera célula primera,
semilla mínima del mundo
reposando en su silencio fértil.
Y la inspiración, enzima luminosa,
se acerca con ternura molecular,
tocando lo que aún no sabe que puede arder.
Entonces el verso ocurre:
reacción íntima, casi un latido,
donde la química cobra emoción
y la emoción, forma.
Así nace la poesía:
no como experimento,
sino como fenómeno vivo,
una criatura tibia que respira
entre tus manos.
Porque en tu cuarteto —tan breve, tan exacto—
la ciencia se vuelve caricia,
y la palabra, materia que recuerda
que también el alma tiene su laboratorio.
Y que importa que,
solo quiero decirte, que te amo…
Te amo, te amo, te amo…