Hay seres aglutinados en los paraderos
de los buses del silencio,
van ensimismados y apretujados
por la ropa sucia de su pasado.
Sentados y aislados
se afirman a los pasamanos
mientras sus rostros viajan desencajados
y las capas acuáticas de las retinas
están blanqueadas por la niebla
de los espejos rotos de los días
que se van en el último asiento…