No hay remedio ni razón
que sane los desamores,
entre dudas y rencores
dejan roto al corazón.
Pasan los gestos de amor
a ser muestras de desprecio,
pagamos un alto precio
pues luego viene el dolor.
Se desvanece la fe
que nos tuvo de rodillas,
ciegas quedan las orillas
sin saber muy bien que fue.
Borró el viento la ilusión
que guardaba nuestra historia,
vive fiel en la memoria
la sombra de una pasión.
Se apaga al fin la quimera
que nos tuvo prisioneros,
y abren paso los senderos
a lo que la vida quiera.
Classman