Se aman con la fiebre del cruel abismo,
se buscan y se hieren con el tormento;
confunden el amor con el cinismo,
llamando paraíso al sufrimiento.
Juran eternidades imposibles,
mientras el miedo anuda cada abrazo;
se vuelven posesiones invisibles,
y el beso se transforma en un rechazo.
Celos que se disfrazan de ternura,
y cárceles que ostentan con cadenas;
hay labios que prometen la dulzura
mientras el alma bebe sus condenas.
Se pierde la razón en la locura,
se troca libertad por dependencia;
y el corazón, sediento de amargura,
hace del sufrimiento una presencia.
Mas todo amor que exige sacrificio
y mata lentamente la esperanza,
termina por cobrar caro el suplicio
cuando el adiós devuelve la confianza.
JUSTO ALDÚ © derechos reservados 2026