Al hombre cuya vida no fue suya hasta que la reclamó...
Deseo ser gustoso soñador,
el que vuela, el que piensa, y el amante,
nunca mostrar, y menos adelante
rendirme, o como yerto, sin color.
Veras que soy impar, mitad señor,
mitad utilidad, jamás morante,
convertido este cuerpo en un instante,
que espero no desprecien con rigor.
Quebranto los preceptos y mandatos:
a cada tanto niego cómo hablar,
y a cada tanto niego mi sentir,
a la vida rechazo y sus contratos.
Ser plenamente un álamo y callar,
ser plenamente céfiro y vivir.
-Joacaz.