No sé por qué lo volví a pensar,
creí de nuevo merecer amar.
Eso que llamamos amor,
ese reflejo que busca quien no nos busca.
Me convencí de poder decir lo que siento,
de que todo fluyera sin argumento.
Hoy sé que pude, aunque no quise luchar,
porque quien ama pelea, y yo no supe mirar.
Aún persigo la verde vida de tus ojos,
la risa que ilumina, la mirada sin enojos.
Cada vez que te toco no es sólo la piel,
es la fe de que algo verdadero pueda ser.
Dime que no estoy loco, que también lo sientes,
hazme creer que tus silencios son evidentes.
Porque hoy estás conmigo, tan cerca y tan ajeno,
como un amigo que aún no termina de conocerme pleno.