No se le hace eso a un corazón
Yo te amé sin condiciones,
con el alma descubierta,
sin medir mis ilusiones,
sin ponerle llave al corazón.
Te quise desde el silencio,
te soñé sin exigirte,
y aunque nunca fui tu dueño,
yo aprendí a quererte sin herirte.
Lloré cuando comprendí
que mi amor no era correspondido,
y me tocó esconder las lágrimas
para no hacerte responsable
de todo lo que había sentido.
No se le hace eso a un corazón
que solamente quiso amar;
no se le deja en la noche
aprendiendo solo a olvidar.
Pero no quiero cobrarte
las heridas que me quedan,
ni convertir mi tristeza
en rencor contra tu vida.
Que el tiempo diga lo suyo,
que la distancia sane el dolor;
yo no quiero verte sufrir,
aunque todavía te piense
con la misma fuerza de aquel amor.
Y si alguna vez recuerdas
a quien te quiso de verdad,
quizás comprendas entonces
que no era fácil para mí
aprender a dejarte atrás.
Porque todavía te pienso,
aunque ya no te persiga;
todavía vive tu recuerdo
en algún rincón de mi vida.
Y si el destino algún día
nos vuelve a cruzar de frente,
ojalá pueda mirarte
sin que me tiemble la voz,
sin reclamarte el pasado
y sin pedirte que regreses.
Yo no quiero que pagues mi dolor;
quiero que el tiempo me enseñe
a vivir sin tu amor.
Porque amar no fue mi pecado,
ni quererte fue un error…
mi única condena
fue amar con todo el corazón
a quien no podía amarme
con la misma pasión.
- El bohemio puro.