Alan

Sueños.

Los días se acumulan en la sangre,

horas perdidas que caen

bajo la tardía luz del invierno.

La poesía vuelve como los ríos

y el misterio de sus aguas

sobre las que tiernamente duermo.

 

Jardines florecidos, 

cuna de resplandores

que engendran sueños.

En un día claro, 

nada más que corazón

y un amor interminable

que descansa en las orillas

esperando, quieto y paciente,

pero nunca muerto.

 

Y yo despierto en el vacío, sin alas,

con una imagen que se va

conforme nace la mirada

de mis ojos tibios, pero solos.

 

La vida pasa de regreso,

la tristeza ha de regresar.

Entre silencios y primaveras 

tendría que brotar la gracia 

de los sueños.