\"El eucalipto comenzaba a florecer, brotaban hojas nuevas entre sus ramas, y a su lado, el romero permanecía, haciéndole compañía en silencio. Sin darse cuenta, entre ellos nació una mostaza, pequeña, amarilla, con la intención de devolverle color a sus días. Pero la mostaza ignoraba una tristeza: el eucalipto aún seguía amando al lirio, ese que alguna vez floreció entre sus ramas y que, aunque ya se había marchitado, seguía viviendo en lo más profundo de sus raíces.\" Un recuerdo del pasado: El amor entre las flores, CF.