Patricia Aznar Laffont

¡Amor de mi vida, aquí! (dedicado a Gabriel Aranda)

Podrás decir de mí

que mi espíritu trágico

contamina el don del Ser,

Y que mi llanto

que no ha sido

surge de la profundidad incognoscible

de mi alma

por vivencias

torturada.

Podrás decir

que pétalos marchitos

y arena seca 

se escapan de mis manos.

Pero dirás también

que amé la vida

aunque no la entendí,

hasta que llegaste, amor,

a regalarme terciopelos de rosas

sin espinas

y derribaste

todas mis murallas.

Podrás decir

que supe del vino 

del estío

y pocas veces

llegué a beberlo,

hasta que llegaste, amor,

a darme paz 

y dulzores de néctar

en mil versos,

en dulces melodías,

en mil palabras.

Podrás decir de mí

que temí a los relojes

pero de igual modo 

les di cuerda,

hasta que llegaste,

¡Amor de mi vida!

y me tomaste suave

de la mano.

Podrás decir de mí

que tropecé mil veces

pero desde que a mí llegaste,

¡Amor de mi vida!

 

mi mirada busca el Cielo.

 

(Patricia para Gabriel Aranda)