Estrellas fugaces,
tréboles de cuatro hojas,
¿serán acaso capaces
de hacer que la suerte me escoja?
¿Es la suerte o es destino?
Si mañana tropiezo,
¿impedirá que avance en mi camino
o será un giro hacia un nuevo comienzo?
Si digo que no a mi sueño,
¿estaré aplazando el futuro?
¿O quizá ese “no” tan pequeño
sea algún extraño conjuro?
Ahora ya estoy confundido:
¿digo que no o mejor que sí?
Tantas vueltas le he dado al destino...
¡ya no le atino, mejor me suelto a reír!