Paró ya su trinar, la dulce golondrina,
sus ansias de volar, también está olvidando;
la nube del penar su vida va nublando
cubriendo de dolor su trova tan divina.
El sueño que soñó, lo envuelve la cortina
de engaños y traición, que fueran cercenando
la grande devoción, que estaba cultivando
tan dentro de su ser, con luz tan cristalina.
Difícil le será que sanen sus afrentas,
su nido destrozó, la furia de los vientos
que tienen el poder, de obstruir las ilusiones.
Ahora vivirá con esas penas cruentas
tratando remendar sus rotos sentimientos;
llorando sin parar sus negras decepciones.
Autor: Martha Irene Sánchez
Managua, Nicaragua