Si los dos lo sabemos,
nos tendemos trampas,
algo denominado juegos mentales;
sacamos conclusiones,
algunas sin aciertos, todo
para que alguno de los dos
se confiese por fin.
Existe caos, existen conflictos,
se inicia una guerra
en la cual nadie puede perder;
inicia una pelea de solo
adivinar. Hicimos que el
amor sea la guerra.