Hace ya tres días
vi una luz en tu ventana
y confieso que hasta anoche
no pude abrirla…
En el filo de las herida
mis latidos aún te pertenecen
pero al mismo tiempo
conocen el dolor de tu adiós
Y aunque hoy tu ventana
ya estaba cerrada
he sabido de nuevo
que la ilusión no ha muerto
la luz ha vuelto
otra vez gracias a ti..
te espero aquí
—como siempre—
si tú quieres, amor.