que arde mi pecho
cuando tu nombre
se acerca a mis labios;
sabrías que te quiero
sin preguntas,
con el alma
y con la piel.
En la pausa
de noches entre sábanas
deslizándose en silencio
con el desorden a flor de piel,
devorando la paz,
en la batalla desnuda
entre las caderas del deseo
que se arrima en la oscuridad
donde el instante
se hace eterno
y los versos
se escriben en tu piel.
— LMML