Tu belleza tanto me cautiva;
me quitas el beso de la muerte,
pues siempre necesito de ella;
es como una brillante estrella.
Que me quita el impulso de matar,
de arrebatar las vidas de víctimas
que tanto amo y disfruto asesinar;
tan solo quisiera un poco más.
De ella, de sus lágrimas y su piel,
de su sentido, su razón y su motivo,
que me encadenan como un perro fiel;
y este impulso tan solo se desmotivó.
Se hicieron cenizas este sentir,
este dolor que yo sentía por dentro,
que tanto les arrebataba de vivir;
pero ahora en ella me concentro.
Autor: Samuel Fuentes