LOURDES TARRATS

CUENTO

 

Érase una vez una mujer
que conoció el abandono
y se quedó a solas con su tristeza.

Lloró.

Lloró hasta que sus lágrimas
tocaron una tierra escondida,
una tierra que llevaba dentro
sin saberlo.

Y allí nació una isla.

La llamó
la isla de mis abrazos.

Llegó hasta ella huyendo del dolor,
buscando un lugar
donde el alma pudiera descansar.

Y se quedó.

Sus lágrimas cayeron sobre la tierra
hasta volverla fértil.

Y de aquella tierra
comenzaron a nacer
la calma,
la ternura,
el amor.

Entonces supo
que aquella isla
no estaba lejos.

Estaba en ella.

Y mientras aprendía a abrazarse,
aprendió también
a no abandonarse.

Desde entonces,
cuando la vida vuelve a doler,
regresa a aquella orilla.

No para esconderse,
sino para recordar
que allí vive un amor
que nadie puede llevarse.

Así nació
mi isla de abrazos.