Lanza sus dados el azar sombrío
sobre el tapete azul de la existencia,
borra las huellas de nuestra prudencia
y arrastra el barco a la mitad del río.
Vana es la fuerza, inútil el desvío,
cuando golpea la audaz coincidencia;
somos una hoja que flota en la altura,
presa del viento y de su arquitectura.