Antonio Portillo Spínola

Disposición de los materiales


​De niño desarmaba los relojes de cuerda
no para detener las horas,
sino por ver qué diente sostenía al resto.
​Las personas ceden por resortes más simples:
basta soltar la palabra precisa a cierta altura
y esperar los tres segundos
en que la mirada busca el suelo.
Ese es el ángulo exacto para pedir la llave.
​Luego firmo los papeles.
Apago la lámpara.
Recojo las monedas del platillo.

 

Antonio Portillo Spínola ©