Sierdi

LAS BODAS

Entre el sopor inquieto de los invitados, surge, flébil reclamo;

¿Más vino, no ha comprado?

Pregúntele, entonces a su amo.

 

Con vespertina congoja, responde el señor; limitado.

 

María, valerosa, percata el imprevisto.

Abordando a Jesús en privado.

 

\"Tus prodigiosas manos, refulgen el llamado\"

\"Porque, sin vino, todos... se han quedado\"

 

Les digo, con verdad; haced, con ímpetu; trigales de su voluntad.

 

Fraternal, oprimes mi rocicler corazón, que se inflama.

El viento del norte, no llega, en esta matinal mañana.

Aún, no brota, la llama del lucero.

Y mi hora de ensueño, aún no me llega.

 

María tan segura;

envolvió todo el valladar de falencia, en peregrino ánimo.

 

Ante tal zozobra, la ordenanza fué clara;

Seis tinajas, vistió con proeza divina.

Haciéndolas, llenar con agua muy cristalina.

 

Tras estelar milagro, vino dulce ondeaban los corazones.

Aligero, duplicaron el florear de las risas de la noche.