Pandy Andy

​La libertad de ser yo

​No he venido a este mundo a ser reflejo

de una norma que imponen las miradas,

ni a buscar el aplauso en el espejo

de las almas que viven disfrazadas.

​Me cansé de encajar en el molde ajeno,

de callar los colores que yo siento,

de beber del silencio su veneno

para no incomodar al pensamiento.

​Hoy me visto de lo que soy y siento,

de sombra fresca, libertad y viento;

desato el hilo, el rumbo a donde voy,

y en el latido de la vida, soy.

​No camino jamás en soledad:

me acompaña una huella, un par de orejas,

mis ángeles de cola y claridad,

el milagro de un ave y plantas viejas.

​Amo ver cómo cae la tarde serena,

escuchar un gorrión en la mañana,

sentir la vida limpia y sin la pena,

y abrir de par en par hoy la ventana.

​Si mi risa o mi andar a alguien perturban,

que se asombren, que duden, que moleste;

no dejaré que las sombras me turben

en este vuelo libre hacia el sudeste.

​Ya no busco la máscara obligada,

ni el ropaje de un guión que no es el mío.

Hoy me quedo con mi alma despeinada,

con mi propia verdad y mi albedrío.

​No vine a ser normal, vine a buscarme,

a ser la fiel versión de lo que siento.

No hay mayor libertad que el parecerme

a mí misma, en cada fibra y en el viento.