Efecto Dominó
¿cómo reviento esta tristeza?
¿Cómo la arrojó al espacio que dejas en mi?
A fuego lento te pienso
y de prisa te extraño,
el aire se espesa
y mis labios enmudecen
sin decir nada.
La guerra y la paz
están en los senderos
de tu forma de amar.
Entramos en guerra
en discusiones de “poetas malditos”
y terminamos firmando la paz
entre sabanas.
Extrańo tu voz,
tu ruido suave,
en las horas duras
de mis desvelos.
Aguanté,
aguantaste,
y ya ves,
el mundo sigue rodando.
El efecto dominó
llegó a derrumbarme
de un madrazo.
Mis pupilas
no quisieran mirarte,
pero tu sonrisa
las doblega… se agradece
Y ese brillo
en tus pupilas
se agradece.
Raymundo Avendaño Flores
09/29/26