Es el día.
No uno cualquiera.
Eres tú
despertando mi tierra.
Esa brisa
que huele a tu nombre.
El rumor
suave de tu voz temprana.
Eres tú
y soy yo en tu sombra.
Ese abrazo
que no pide nada,
solo queda
como luz en la ventana.
Cómplice el sol
que nos mira y calla.
Así te encuentro
en cada hora clara.
Así me encuentras
en mi noche y mi alba.
Así nos hallamos
con sal de risa
y miel de batalla.
— LMML