No nació el derecho entre muros de arena,
ni fue una limosna del frío escritorio;
nació en el calzado que el polvo encadena,
en el pueblo joven del mapa provisorio.
Por la hermandad de un sueño de AEPULA,
Walter Aguirre y Pedro Bolívar al frente,
sus fieles compañeros en la lid entregada
sostenían la ilusión de su pueblo naciente.
Se vio la inclemencia del tiempo inclemente,
el llanto compartido de amarga aflicción,
lágrimas de júbilo de un frente valiente,
junto a las lágrimas de la decepción.
Y aquel sufrimiento que hería en las almas,
por ondas de radio en el puerto se oyó;
el apoyo del pueblo, su Ave Fénix en palmas,
¡sabiendo que sin luchas no hay victoria, marchó!
El espíritu de Chimbote llevó
y la marcha de sacrificio fraguó
En la casa del Señor Gabriel resistió,
y el abrigo de un sueño alcanzó.
El yunque de acero, la red del portuario,
Trabajadores abiertos y propina escolar,
el campo y mercados en un solo ideario
pusieron el grano para ese soñar.
Y el Ángel de los Niños, con ala sincera,
en la veintiocho de la Paz su mano extendió;
Pedro Campos Castillo resguarda la espera
y en la gloria eterna su trigo entregó
Los turnos del Regional costearon la hazaña,
como Técnico en Enfermería pagó la historia,
la cámara de Pedro grabó las campaigns,
guardando en negativos la eterna victoria.
La antorcha del puerto quedó encendida,
la \"terquedad\" santa labró la victoria;
Los pioneros no se olvidan en la vida,
¡su sacrificio ya es eterno en la historia!